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Sonreí mucho al ver y oir lo siguiente:

 

Bueno a manera de  despedida del curso, del año y como felicitación navideña les comparto  el siguiente texto de  Fausto Antonio Ramírez

Con frecuencia se confunden dos términos, que si bien proceden de la misma raíz, en realidad tienen significados muy diferentes. Una cosa es la espera y otra bien distinta la esperanza.
Ambas parecen formar parte de la espiritualidad del Adviento y, sin embargo, apuntan a actitudes que no siempre se pueden conjugar desde los criterios del Evangelio.

La espera no implica la confianza, porque confiar es -más que una acción- una actitud fundamental de todo cristiano, independientemente del tiempo litúrgico en el que nos encontremos.

La confianza está estrechamente unida a la esperanza, y es propia del hombre que se ha adherido personal y comprometidamente al Dios de Jesucristo. Por eso, junto a la esperanza, siempre se dan la caridad y, por supuesto, la fe. Las tres son actitudes irrenunciables de aquel que ha descubierto a Dios como el centro de su vida.

La espera no es más que la actitud paciente de aquél que aguarda la llegada o la aparición de alguien o de algo que, de momento, está ausente. En el Adviento cristiano, no se espera la llegada o el nacimiento del Mesías, porque eso ya ocurrió hace dos mil años.

En el Adviento, el creyente vuelve a renovar y a profundizar el sentido de su esperanza, como actitud fundamental de confianza que engloba toda su espiritualidad.

El Adviento es pues un tiempo de esperanza y no de simple espera. Es objeto de espera aquello que no depende de mí, aquello que aunque yo lo desee mucho vendrá, antes o después, o no vendrá, en dependencia de factores que escapan a mi control.

Frente al objeto de mi espera, lo único que puedo hacer es entretenerme, distraerme, “matar el tiempo”, no sufrir demasiado por el deseo.

Esperar el nacimiento de Jesús, a sabiendas de que ya ha nacido, y que en la liturgia de Navidad volveremos a recordar, no tiene mucho sentido.

La esperanza es bien distinta. La esperanza es el deseo que me lleva a provocar la aparición o la construcción del objeto de mi esperanza. Y sólo se puede esperar con esperanza aquello que de alguna manera depende de mí también.

Esperar -con esperanza- es “desear provocando”, desear algo tan apasionadamente que se entrega uno a la realización de eso que se espera. La esperanza cristiana es verdaderamente esperanza y no simple espera.

La espera reclama la presencia física de aquello que se anhela, para que colme las carencias de nuestras limitaciones. Pero la presencia cristiana de Dios no responde a este tipo de requerimientos.

El Dios de Jesús no es un “mago” que concede caprichosamente los “bienes” que el hombre necesita. En realidad, el Dios de Jesús se manifiesta en su ausencia.

La paradoja resulta curiosa: el mundo se queja del vacío de Dios, y los cristianos presumen de la presencia elocuente de Dios. Y, en el fondo, Dios escoge el camino del silencio y el vacío para manifestarse.

El Dios pensado y esperado como el que sacia los deseos del hombre, no es el Dios del Evangelio. La presencia más fecunda de Dios es la que le ofrece al hombre a través de su silencio, o de su ocultamiento, porque Dios, lejos de colmar deseos, los intensifica y lo ahonda sin medida.

La esperanza del Adviento apunta, sin duda alguna, a aceptar el ocultamiento de Dios en el mundo, como expresión de su trascendencia inabarcable por la finitud del hombre y por eso mismo, imposible de manipular a nuestro antojo, “esperando” sacarle los bienes que nos hacen falta y no terminan de colmarnos de felicidad.

El Dios de la espera, no es el Dios del Adviento. No esperamos que Dios venga a cumplir las promesas de los profetas, en la que se proyectaban los deseos de transformación del mundo.

La actitud del creyente en Adviento es la de abrirse a la transformación interior para ponerse a trabajar y transformar el mundo en aquello que soñaron los profetas. Pero, no la de dejarle a Dios que haga nuestro trabajo, como si la cosa dependiera exclusivamente de Él.

La esperanza del Adviento permite descubrir la gratuidad de Dios, a quien no le debemos nada y que no nos debe nada a nosotros. Pero, la esperanza no es sólo para este tiempo litúrgico que ahora vamos a estrenar. La esperanza cristiana es una forma de vida que abarca todo el tiempo del hombre, hasta el encuentro definitivo con el Dios y Señor de la historia.

Decido compartir esta canción,  porque es una de mis favoritas, por el ritmo, por la  emoción que transmite a través de ella James Taylor ….

Bueno se me ocurrió traducir la letra porque  pensaba que era verdaderamente especial…. y bueno  hummm me sucedió algo parecido con la radio, o cuando lees un libro, ambos te permite imaginar mucho. muchísimo…. y si ves este mismo contenido por la televisión… como que pierde algo del encanto… ¿verdad? ….

La mentira ….

La sesión se inició escuchando un cuento leído por Jorge Bucay: “otra vez las monedas” (sería una versión parecida a esta)

las preguntas que guiaron la sesión fueron las siguientes:

 

·        ¿en qué consiste la fe?

·        ¿qué salva al viejo la fe o la astucia?

·        ¿fue justo el juez? ¿supo encontrar la verdad?

·        ¿cuál es la diferencia de la fe y la razón? ¿una anula a la otra?

 

A partir de estas preguntas empezamos identificando ciertas características del anciano, y salió el tema de la mentira:  alguien decía “deberíamos tener una campanilla que sonara cada vez que dijésemos una mentira, porque hacen mal o daño”…. a lo que pregunto ¿todas las mentiras nos hacen daño? … dicen que no, alguien de ellas cuenta un hecho en que la compasión la lleva a decir “una mentira blanca” …  todas están de acuerdo como procedió “por el bienestar de la otra persona” no es reprochable decir una mentirijilla.

Pero cuáles son los criterios para decir una “mentira blanca”: 

·        que no le hagan daño,

·        que le ayude a mejorar a superarse,

·        que la estimule, motive.

  

Pensamiento  de entrada

Pensamiento de salida

ü      Las mentiras hacen mal, daño

ü      Hay mentiras que si son buenas y ayudan a la gente

   

En esta ocasión iniciamos la sesión preguntándoles ¿qué quiere realmente la mujer?

Cada una de ellas apunto lo que pensaba… copio algunas de ellas:

         que se la escuche, que se la valore

         que no se le haga ninguna excepción por ser mujer

         que no la consideren débil

         que se la respete y no se la vea únicamente como curvas

         que respeten sus opiniones

         que se valore lo que hacen

         quiere libertad

         quiere mandar

         quiere cariño-dialogo

         que sea considerada en igualdad con el hombre

         que sea  respetada pero sobretodo amada

         tener salud, ver a sus hijos contentos y con trabajo

         ser feliz y hacer feliz

 

Después de compartir sus respuestas, leímos el cuento: ¿qué quiere realmente la mujer?, de Robert A. Jonson.  …. detuvimos la lectura en la parte en la cual Gawain tenía que decidir:

 

  • Quería tener durante el día a una joven adorable para exhibirla ante sus amigos y por las noches en la privacidad de su alcoba a una bruja espantosa???

  • O, prefería tener de día a una bruja y a una joven hermosa en los momentos íntimos de su vida conyugal????

 

Les pedimos que respondieran  a esta encrucijada…..y la mayoría coincidió en  lo siguiente:  hermosa de día y bruja de noche.

 

Respaldaron su respuesta, argumentando que con la edad uno deja de fijarse en la apariencia y le importa más el interior, los sentimientos, la inteligencia.

 

El resto que no estaban de acuerdo, argumentaban que pese a la edad uno tiene 2l “derecho” de bailar o salir con alguien guapo….

Prejuicios …

A partir del cuento: la historia oculta de los tres cerditos, iniciamos una nueva sesión, de las preguntas que guiaron la sesión destacaría la siguiente:

¿Cuántos de nuestros prejuicios no nos dejan conocer objetivamente la realidad?

Se me ocurre responder con un poco de humor, a través del siguiente comic:

 

 nueva-imagen.jpg

El pasado miércoles (7 de nov), nuevamente quedé impactada por los resultados que pueden generar en las personas la aplicación del  programa FpN; como material  de discusión tomamos un cuento del CD: “Gente que mueve su casa – una teoría sobre la migración-“.

 

El cuento se titula: “Igor, las cuatro vidas”, la particularidad de este cuento-historia es que cuenta  con cuatro finales distintos,

 

Todo se inicia con la historia de  un joven ruso (Igor) muy bien preparado (ingeniero), que le cuesta encontrar trabajo en su país pese a su formación académica; nos  cuenta también cómo ha cambiado su vida y la de su familia, quienes han tenido que pasar muchas necesidades.

 

 “Casualmente” se encuentra con un amigo que tiene una hermana viviendo y trabajando en España “un país próspero”, después de pensarlo un poco  decide hacer la  maleta y tomar el tren que le llevara “al país de las oportunidades”.

 

Cuando llega a España, le recogen junto a otros nueve rusos, todos van dentro de una camioneta  camino a Elegido donde trabajaría para pagar la deuda contraída para llegar a este destino. Por “casualidad” la camioneta se averió antes de llegar, pero el conductor que también era el guardián de los intereses de los prestamistas no se percató que al bajarse de la camioneta, esta  se movía porque el freno de mano se  había soltado,  la camioneta iba cuneta abajo con nueve personas dentro, por “casualidad”  a los veinte metros la camioneta choco contra el único árbol que había en el horizonte,  las nueve personas salieron lentamente, se miraron y sin decir nada se echaron a correr; Igor corría en dirección del mar blanco la extensión interminable  de invernaderos que cubre la costa almeriense:

 

1.      extenuado por la carrera  decidió ocultarse  en uno de los invernaderos mientras se le aclaraban las ideas, se sentó  embobado por el  paisaje simétrico de las plantas y gomas, en eso se le acerco un hombre, por “casualidad” el hombre también era un inmigrante ruso, que vivía en una casa de acogida en una ONG, nadie le pregunto por su pasado ni por su destino, por casualidad ese día  uno de los trabajadores sociales vino a ofrecer trabajo de fontanero  y fue así como Igor  el ingeniero que llego a España a trabajar como esclavo en los invernaderos de Elegido acabo como  jefe de montaje  en unas  instalaciones de una empresa de agua dulce.

2.      Por inercia o por casualidad Igor no corrió  terraplén abajo como los otros, sino en dirección opuesta, se dirigía a la carretera, se encontró de frente con el  motor que le había echo huir, dentro del coche iba conduciendo ensimismada una mujer joven, la cual  vio aterrada como su auto se salía del  camino en dirección a Igor, por casualidad en el último momento la mujer pudo esquivar a Igor, sin pensarlo Igor fue corriendo asia la mujer, cuando vio que no le ocurría nada malo, empezó a darle explicaciones en ruso y ella lo mismo en castellano, ambos sonrieron pues solo había en común un buen susto; con el tiempo se relacionaron más, y se casaron; ella como abogada por fin pudo llevar una regularización  legal a un extranjero hasta el final y él pudo abrir un negocio propio.

3.      Por inercia o por casualidad, cuando ….Igor salto al asiento delantero pero no podía frenar, inevitablemente chocaron con un coche, este  coche pertenecía a  la guardia civil, Igor se quedo sin futuro.

4.      La ecuación de la vida de Igor se movía por la casualidad o por la necesidad, Igor  emprendía un viaje para mejorar su vida, la camioneta llegó a su destino sin embargo y pese a ya haber pagado su deuda de viaje a los prestamistas sigue viviendo en  cobertizo estrecho y sucio  mal comiendo y mal vistiendo, y  se sienta cada mañana esperando que el destino u otra camioneta le depare mejores días, con un trabajo digno.

 

Después de escuchar la historia, el grupo realizó las siguientes preguntas que guiaron la sesión:

 

·        ¿Qué es el paraíso?

·        ¿ En qué medida interviene la suerte en la vida y en el destino de las personas?

·        ¿Qué guía nuestra vida, la posibilidad o la casualidad?

·        ¿Por qué  los inmigrantes ven a nuestro país como el país de las maravillas y/o oportunidades?

 

Hablamos mucho sobre la migración, las necesidades de salir del país de origen, los inconvenientes de ser ilegal, pero lo que más me impacto en la discusión fue cuando nos centramos en la pregunta de si existe el paraíso o la felicidad…. al principio muchas de ellas decían que eso era literalmente una “utopía”, que la felicidad “no existe” , sin embargo al preguntarles  recuerdan algún momento de felicidad en sus vidas… el panorama cambio sonrieron y una de ellas empezó contando que: “Yo recuerdo que cuando era pequeña no tenía nada, sin embargo era feliz cuando le veía que mi padre llegaba con el pan; otra cuando supo que iba a ser abuela, y  las anécdotas  parecían interminables … entonces alguien dijo: “la felicidad es fugaz”… a lo que pregunto: ¿es lo mismo no existir que ser fugaz? …dicen que no, concluimos la sesión con la siguiente idea: el paraíso es como el mar, al lado del que paseamos, si intentamos atrapar el mar, vemos que se nos escapa de las manos, pero si seguimos caminando a su lado, de vez en cuando sus olas llegaran a la orilla y nos mojaran los pies unas veces  más que otras. Al caminar a su lado, ni nos alejamos ni tratamos de apropiárnoslo, solo nos abrimos a su encuentro.

 

Pensamiento  de entrada

Pensamiento de salida

ü      Es una utopía hablar de felicidad

ü      Hay momentos fugaces de felicidad en nuestras vidas